montones de situaciones paralelas y complejas sin desembocar a un camino sutil, que grandeza la mia el no poder ya no sentir, que grandeza sentir sin poder vivir, la expresión unánime misma de la evocación como salvación de este augurio, buscando ya nada sirve pero sí un rayo de luz en el interior, esa luz que todo lo sabe y nada le pesa, cuan significado hay en ella, siempre buscando exteriormente nos sentimos más perdidos, un nuevo cambio sin por ahora un rumbo, navegando a mi simpleza a la deriva, ya no avistando ni puertos ni islas, solo un grandioso mar lleno de fuerzas externas, sintiéndolo mucho aun queda un poco de aire en mis velas para poder mover este bote salvavidas, la mía, siempre con cielo despejado con alguna que otra bruma convirtiéndose ésta en espuma blanca, desenado navegar a buen rumbo hacia la meta eterna del sentido de la vida, quizás ya pasó el fue tarde o nunca es tarde, ya no existe tiempo, ni límites de autoconocimiento, para poder fortalecer esta virtud engañada durante tanto tiempo y manipulada sin sentirla ahora como un simple rechazo enigmático, hacia donde o que ya no tiene sentido sólo el pésame de navegar a la deriva me lleva a una única condición, ésta sólo es dejar fluir los acontecimientos de la espectación y no crear espectativas, aunque todas las personas a quién las englobé en ellas me fallaron, quizás no fueron ellas sino mi propio yo condicionado por mi buena voluntad de cederles algo que mi impulso me traicionó, millones ahora veo de formas que tiene el amor, antes ya nada de ésto sirvió, no existen errores solo existen mejoras.
Ahora pasamos a la práctica donde ortega y gasset dijo alguna vez: soy yo y mis circunstancias.